Dejar que escueza

Levanto la vista cuando abro los ojos mientras entra algo de luz por la ventana. Te despiertas cerca, caliente y dándome un beso de buenos días. Y anoche, tan cerca y tan dentro que no me da para más.  Lo miro, lo pienso y ya casi no lo siento.  Y es así como suelo despertar. Algo más oscura y difícil por dentro. Ahora me meto en un abrazo que me ayude a sentirme viva con eso del amor. Es escribiendo esto que me doy cuenta que esta vida es algo más que alegría. Y ayuda dejar que escueza y darle voz, me digo sin reconocerme demasiado mientras lo pienso.

Fuera se oye el viento. Y poco más
Dentro, casi imposible escuchar con tanto  ir y venir.

Cuando pesas

Sólo se que a veces pesas. Y otras no. Que algunos ratos todo es más fácil, ligero, suave, liviano, fluido… Y otros ratos me ahogas, me aplastas, me apisonas. Cuando pesas, molestas. Y me canso. Me dueles. Me veo oscura, pequeña, encogida y rara. Cuando pesas, languidezco. Y me escapo. Cuando pesas sólo se que me toca esperar un poco. Y volver a bailar.

Casi oscuro

Amanecí bien rara. Casi oscura. Saliendo de un sueño de profundidades turbias llenas de gentes y gatos escondidos en lugares raros. Me dolía el cuerpo, cansado y flojo. Y en un rato salió el llanto. Sin avisar. Cerré la puerta. Puse el cerrojo. Tapé boca, ojos y  orejas. Miré dentro y estaba casi oscuro. Luego dolor y tristeza de lo que no llega, de lo que anhelo casi en silencio, de lo que me atrevo a hablar tan poco. Y ahí sigue, casi oscuro, esperando la luz.

Silencio

Son las ganas de NADA. El querer más silencio que otras cosas. Saber que no me espera nadie. Que no espero nada. Que no hay nada que hacer. En silencio escribo. En silencio todo pasa. Las cosas están y no importan. Hasta yo no importo. Algo se diluye en este instante. ¿Has conocido el silencio? A veces lo encuentro sin buscarlo. A veces lo estuve buscando toda la vida. Ahora me doy cuenta. Sólo me quedo un rato. El rato que puedo sostener en este lugar sin ruido. Donde mis ruidos suenan más alto.